miércoles, 25 de noviembre de 2020

Por siempre amor delfín

El cuerpo , la ilusión, el deseo, el encuentro, el azar,
las máscaras, la verdad, la mentira

el sueño, la realidad. 


Me caigo y me río de mi misma.


El riesgo, el dolor, las lágrimas, el vino, las charlas, la imaginación,

el  olvido.

Las almas, miradas en ojos infinitos,

ojos que no pueden disimular la palabra:  amor. 


¿Quién soy?

no me reconozco

¿Quién sos?

doble devorador


Sentir todo el cuerpo transformarse

a veces en máquina, 

a veces en picaflor.


Me baño en burbujas para salir sola a caminar bajo la lluvia,

alrededor te ofrecen todo lo material, 

y te seguís sintiendo un extraño, solo, en la ciudad.

Mirando tu cara  en los reflejos de las vidrieras, ¿qué haces acá?


(pájaros, pájaros, pájaros)

(pensamientos en el baño)


Pienso en la niña que fui y que ya no seré,

pienso en ese amor, que no pudo ser,

el amor es la única verdad de la vida,

el amor es una obra de arte.


Hermosa lluvia, estar conmigo misma, nada más.

Tanto tiempo y todo para vos,

bello delfín de amor.


Nati Lamat


martes, 24 de noviembre de 2020

Metamorfosis amorfa


La calle que a diario cruzaba.
El árbol que solíamos abrazar.
La piel, como un instante, augurando destinos.

Sentir lo extraño de no ser, 
empapándome como la lluvia. 

Burbujas de agua metamorfoseándose en mi boca, 
casualidades.

La cotidianeidad que ya se esfumó.
El amor que no fue.
La mirada que no vio.

Cuánto ha pasado,
y sin embargo, 
aún puedo contemplarnos.
 
Danzando la vida misma. 

Nati Lamat 

lunes, 9 de noviembre de 2020

Demasiado tarde

 Luna menguante
entra por la ventana
luz plateada
envuelve mi alma. 
Despierto y recuerdo
recuerdo y despierto. 
 Lluvia, purifícame,
truenos en la tormenta,
algo así es el amor.
De nuevo sale el sol
y vuelve a comenzar
el aleteo infinito
del picaflor,
inmortal eterno Dios
que en el cielo blanco
se ríe de vos.
Apaga la televisión,
cruel realidad
está en tu interior 
son sólo momentos
de una canción
de ritmo claro y lento
¿qué mejor?
Calaveras y diablitos
invaden mi corazón. 
Alguien me dice
¡fuerza!
y salto con emoción
me siento nuevamente
como una bella flor
que sin pedir nada a cambio
te regala su rico olor pasión color.
No somos nada,
esperar que el tiempo pase
y que ese jugador de ajedrez
mueva a su antojo
las piezas humanas
que nunca descifrarán
el misterio. 

martes, 20 de octubre de 2020

Memorias

 El aroma a jazmín
y los mates amargos empujaban el instante,
con su sabor a efimeridad. 
Ella había encontrado su paz.
Miraba el atardecer con auriculares y música naif. 
Ella no necesitaba de nada, ni de nadie.
Se había amigado consigo
y disfrutaba
del sabor poético de su soledad. 

Noche

 Sueño y despierto
duermo y respiro
observo una estrella,
titilando conmigo. 


Música ancestral en cantos floridos,
me río y me río
de todo lo divino.
Danzo en mis aguas más abismales,
me dejo sentir 
inmersa en el cenote
profundamente turquesa.


Cantando junto a la canela
los sueños toman forma de ciclos
de centro sagrado terrenal,
cósmica conexión
en armonía con el todo. 


jueves, 1 de octubre de 2020

Efímera carne

 Despedirse
decir adiós
al constante moverse de la vida.

Lo ínfimo de los instantes guardados
en cajas de recuerdos,
a veces olvidados
a veces presentes.

El motor de mis pasos
se detiene en el océano
brotando desde ojos eternos,
como lluvia abundante
en una noche de abrazos.

Y de nuevo, la distancia...

La mar sangrando de sargazo entre plásticos.
Intentar crecer entre atemporales templos sagrados,
escuchando el mensaje del tambor,
de las olas rotas
del agua caliente.

Miro hacia adentro y dejo sentir
el peso humano en mi efímera carne.
Y me pregunto,
qué estarás haciendo ahora?



sábado, 22 de agosto de 2020

Maruata

Lecciones intensas,

de espera, de calma,
de disfrute, en el camino. 

Inmensas olas entre rocas,
ancestrales formas se dibujan junto a la arena.
Encuentros predestinados,
las cuerdas de una guitarra floreciendo
junto al atardecer.

Observo una luna llena estrellada,
una nueva humanidad
buscando renacer,
entre el consumo y la contaminación. 

Paciencia.

Pequeñas tortugas
en nuestras manos,
nos hablan de un nuevo nacer al mar,
libres y eternas.
Grandes tortugas
en el medio de una noche profunda,
cósmica,
aparecen lentas y serenas.
Se alejan de la apurada humanidad,
se acercan a quienes las miran con respeto.
Ancianas sabias.

La inmensidad de todo,
el amanecer,
el fuego ardiendo en mis ojos,
la vigilia,
el rosado de la espuma. 
Y el dedo de Dios,
dándonos los buenos días. 

(unanatiilamat)

lunes, 13 de abril de 2020

Percepción

La casa del pájaro
es el árbol.

El alimento del colibrí
es néctar de flores.

Tu amor
es un cielo estrellado
en el tiempo.

viernes, 28 de febrero de 2020

Óptica

Suspiros de novedad
se cruzan con sensaciones de recuerdos.
Atardeceres arrebolados
danzan con la música infinita de bandadas de pájaros.
El tiempo, siento, se detiene por un rato
y puedo ver la vida sonreír en el vacío de lo incierto.
Así como en una caja de sorpresas,
me reconozco caminando en mi cuerpo,
mi propio hogar.
Brotan colores de arco iris,
por mis ojos iridiscentes.

Nubes

Días de algodones de azúcar mentales.
Cierro los párpados,
delineantes de una visión,
y, repentinamente,
grises formas de nebulosa difuminada
oscurecen mi ser.

Palabras, sensaciones,
imágenes plasmadas como una estaca
obnubilando la luz reciente de mi ser.

Velos tejiendo sombras,
como arañas venenosas
retorciendo la desidia incontrolable
de un alma perdida.

Distintos nombres
distintos cuerpos
la misma impronta de miedo y desamor,
revoloteando como gaviotas tristes en derredor.

Y, de repente,
empiezo a jugar alegremente con ellas;
creo figuras de colores sosteniéndolas con las manos,
esparciéndolas.

Hasta  reímos juntas, y el tedio se abandona en el abismo de lo inmenso,
y un rayo de sol reaparece entre el celeste de un entrecejo claro.
Abro los ojos y abro el corazón,
me dejo invadir por las flores de canto y esperanza,
y ahora, sin ese amargo sabor de estremecimiento,
vuelvo a cerrar los dulces párpados de miel
viéndolo todo tan bello.