martes, 8 de marzo de 2016

Un tal

Sentenciasté
allá a lo lejos
en la historia circular del tiempo

que los contrarios
se unen en sincroníca armonía

que nadie se baña dos veces
en el mismo río

pues es condición del cosmos
el constante cambio
que en fluidas ondas
no deja de cesar.

Me hablasté
de los sueños,
la vigilia y su muerte.

Solitario sabio de esmeraldas
y rubíes en tus ojos,

me enseñasté
que Dios está en todo,
porque es uno
y es cero;
lo múltiple , lo aparante
deformaciones
tras las que se enmascara.

Y transmuta,
incesante, como el sol,
que es del ancho de un pie humano.

El tiempo es un niño que juega con dados,
lo doble se encuenta,
se une-desune, es-no es, nace y muere.

Dormir para  soñar
y vivir para morir
secretos reservados
a los que porfundizan
en la comprensión innata
de lo natural de la vida.

Ideas de oro que se
(des) moralizan
en un eterno retorno,
mientras Fanta
juega en el balcón,
y los celulares suenan
en el aire conector.

(unafilosofer)