sábado, 13 de junio de 2015

astronáutas

Hace, exactamente, un mes que te conocí. A esta hora estábamos tomando cerveza arrinconados contra una pared con ventanas en la vereda de un bar donde venden empanadas salteñas; Nosotros comiendo pizza sin parar de reír y sonreír. Quizá Nati, a esta altura, ya nos había dicho que quería que nos conozcamos y yo, sin ningún interés, había mirado  por unos segundos en dirección a vos diciendo que ya nos enteraríamos porque…
Heiner Muller! “el hombre en el ascensor”, el monologo de “la Misión” fue esa noche…Somos seis (Manu, Fleco, Duende, Mili, Nati, Malén) hemos fragmentado el texto de manera que cada uno tenga dos fragmentos largos y uno corto para decir. Por mi parte estuve todo el día en la maquina de coser del taller de mi tía. Estoy demasiado cansada y en la dirección a la que mire veo líneas rectas a las cuales podría añadírsele una costura..Advierto que ya es cerca de las 7 y a las 8 tengo que estar en el centro; me apuro a tomar la bicicleta para correr a casa de mi madre..Me baño, me visto de gris (para la obra), tomo el colectivo (N) y leo Utopía- de Tomas  Moro- bajo en el centro, compro chicles y cigarrillos y desde V. Sarsfield y caseros camino por el Boulevard hasta la calle Montevideo, donde queda la casa cultural “Burela”. En el camino canto “ojos claros, labios rosas” de Eli Guerra; dándole a mi paso algo de sensualidad malograda; No me acuerdo la letra completa, sé que no estoy sexy, se me va el tono y no puedo rugir como una gata mientras camino por la calle…no me resigno y sigo repitiendo las pocas frases que sé con algo de aire fresco.  Llego al lugar y me dirijo al balcón donde están Mili y Nati terminando un porro. Las saludo, les digo llamas! enciendo un cigarrillo y les convido chicle. Ellas me dan lo último de la tuca mientras se ríen y escuchan “viejas locas” en el celular parlante de Mili. A Nati le queda bonito el flequillo que le corte hace un par de días..Nos burlamos de que parece una “rolinga”, también nos burlamos nombrando a “Casi Ángeles” por su actitud de escuchar música con un “teléfono parlante” en las manos. Ella nos mira de reojo con una sonrisa lejana y bella; sus ojos son puros, translucidos y me da la sensación que existe algo terriblemente absoluto y certero mas allá de ese momento. Les pregunto si tienen porro y Nati me hace buscarlo en su mochila, nadie quiere moverse. Cuando ingreso en la habitación tengo la sensación de traspasar una atmósfera tangible. Suena “El Aguante” de Charly García y yo, sin levantarme del piso, extiendo los brazos para alcanzar la mochila verde. Cuando me incorporo y vuelvo mi medio cuerpo al balcón (la cola siempre estuvo en el suelo) tengo nuevamente la sensación corpórea de dos diferentes densidades.  Pico, mili arma y encendemos un churrito compacto. Comienza a sonar “Kill my Mother” del otro lado de la barrera y yo, que estoy en el umbral, bamboleo la cabeza en vaivén entre los dos mundos audibles; Ahora soy oídos y las chicas risas. Llega Duende con una cerveza fresca, se sienta en un huequito del pequeño balcón y suspira agobiado por el calor; nos regala una sonrisa, después comienza a hablar…vamos a actuar y después va a tocar “Pop en Llamas”…como de costumbre.  Manuel se acerca a nosotros empapado de ansiedad, nos saluda rápidamente, nos aconseja y vuelve con premura a darle los últimos toques a la puesta. Nosotros inmutables continuamos, cada uno, con su ritual individual. El “living” de la casa comienza de a poco a llenarse de gente -todos amigos- de humo y de cervezas que van y vuelven. De un momento a otro estamos todos de pie dando vueltas con entusiasmo por la casa, comemos maní y reímos con desenfreno quien sabe de qué…veo a Sheila que acaba de llegar con su supuesta novia -Siempre me gusto Sheila, desde que la vi uno de los primeros días de las clases de cine- saluda a todos y llega a mi –yeila! - le digo. Me mira sorprendida, luego me reconoce y me da un tibio abrazo. Su perfume y su pelo se sienten deliciosos; su voz y su tonada chaqueña me hablan. Yo sonrió. Después llega Oulfa, la francesa que estuvo a punto de unirse a la obra y dijo que no porque viajaba pronto. No viajo y fue al “estreno”. En aquella ocasión había estado con duende, y ahora, pareciendo extrañarlo va y se sienta bien cerca suyo a fumar un porro enorme.   Bailamos un rato, jugamos, cantamos hasta que se arma una ronda redonda y nos sentamos. Llegan dos chicos mas; con su presencia rompen el circulo por el que navegaban dos porros y una cerveza tibia. Tomamos una nueva disposición y Nati me presenta a uno que me da un saludo relámpago y a otro que se llama Tín, es su amigo. Quedo sentada en una silla frente a una mesa mirando la pared, con Tín a la izquierda y Nati a la derecha. Ella le dice que soy una gran amiga, lo miro de reojo mientras succiono, trago y siento la marihuana. El pregunta si soy de “pop en llamas” y Nati le dice que si con una sonrisa presumida. Le paso el porro y él me dice que no mientras mi mano toma una nueva dirección hacia la de Nati. Giro la cabeza y me llega un nuevo porro desde  otras manos. Me siento como una estación; lo recibo, fumo y como este hombrecillo de remera blanca está al lado mío vuelvo, como por reflejo, a ofrecerle fumar. Esta vez el me dice –bueno, vamos a ver qué pasa- y lo recibe. Se me ocurre que no quería fumar. No le presto atención y vuelvo a girar la cabeza sintiendo cada vez más lentos mis movimientos.  Les digo después de un rato a mis compañeros que vayamos al patio, como la vez anterior, para conectarnos entre nosotros y salir de entremedio del “público” , sino va a ser difícil actuar…se convencen que es cierto y nos dirigimos como una pared hacia el pasillo que lleva al patio. Advertimos que en el patio están los dueños de casa y nos resignamos a volver a la sala. Por ahí anda Xime, Jonás y más gente dando vueltas, la ayudante de Manuel nos mira con una pizca de desprecio? , tengo la sensación de que no va a salir todo “a pedir de boca”. Manuel nos muestra como queda su cabeza en las vestimentas que supuestamente usó Neil Armstrong cuando pisó la luna; es una especie de cuadro gigante sobre el que está impresa a color y tamaño real aquella mítica imagen. Manuel saca la cabeza por un hueco que hay donde estaría el visor de la escafandra. Nos da risa, Manuel transpira  e intenta darle seriedad al asunto, lo cual lo torna cada vez mas cómicos sus esfuerzos. Volvemos a la habitación del humo y la gente luego de haber pedido a los dueños de casa una guitarra, un amplificador y un micrófono. Todo sigue igual, el tiempo es indivisible… de pronto estamos en escena vestidos con trajes grises y corbatas apretándonos el cuello. La presentación, emitida desde la escafandra astronáutica fue, en apariencia, un fiasco. Comienzo a tener algo parecido al miedo presionándome el cuerpo, la luz esta llenándome por los ojos y cuando intento zafar de aquella tortura “glamorosa” me choco contra la figura de Sheila , sentada a 90º entre el suelo y la pared, escrutando inmóvil la escena. Creo que no voy a poder hacerlo -esa pendeja no me va a dejar concentrar –mierda!, ya me arrancó de la obra- las voces de mis compañeros me envuelven hasta el momento de mi turno. Dudo sobre el momento de mi turno; primero porque no estuve escuchando lo que decían, segundo porque hay un silencio que va tornándose largo y espeso sobre mi espalda… Nati me da una patadita bien disimulada –maldita Sheila!- era mi turno. Comienzo a mover mi gesto para luchar con la rigidez, para que no suene a olvido, para que sea a propósito… -ay, Sheila..-y también- ay Manuel, que no me dio el pie con las palabras exactas. Comienzo a hablar y ya estoy enojada consumando mis presentimientos; lo digo apurada y con otras palabras. Me sigue Fleco, con su voz de verdad absoluta. cuando fleco habla parece una obra en serio. Me gustaría poder sudar pero no me lo permito,  Además es otra vez mi turno y necesito hacer un esfuerzo sobrehumano para parecer natural, que paradoja…estoy desesperada intentando sacar a flote la desesperación del hombre mirando las manecillas del reloj encerrado en el ascensor. pero antes de que lo consiga acaba mi fragmento, y que mas da…ya lo perdimos. Mili se ríe a carcajadas por una confusión nacida de un chiste que hacíamos cuando estábamos fuera de escena –prefiero el cuchillo al hambre del asesino- cuando debería preferir el hambre, al cuchillo del asesino.. en última instancia me provoca risa y regocijo y ya estamos en última instancia, la obra ha acabado con  nuestros cuerpos que se han levantado del andamio de metal y madera , y ahora va a tocar “pop en llamas” . siento también una enorme alegría cuando las cosas no resultan como se supone que deberían resultar. Nos sentamos en el suelo “y que será de fanta” y “señor de los milagros” y “Xime, llama pop” y ya estamos en trance cuando cantamos “Guitarras,  baterías”  y nuestras voces comienzan a flotar por el ambiente, lo cual me hace cerrar los ojos y sentir cuanto digo, y me hace abrir los ojos y mirar a las hermosas mujeres que se sientan a mi lado, en el suelo, a cantar con el corazón. El público, unos 5 amigos y un par de borrachos, está feliz. El chico de la remera blanca aplaude  contento y rie; Veo por primera vez que sus ojos son bellísimos, sus pestañas, su perfil..pero tengo que volver a cerrar los míos para domar las olas de canción. después, un borracho viejo se acerca, pide la guitarra en los tiempos entre canciones hasta que por cansancio se la damos. Se la calza no como instrumento de cuerdas sino como uno de voz; la “afina”, la acomoda y, habla...habla…la primera persona predomina. nos aburrimos, nos miramos, nos cansamos,  el público también se cansa. Nati mira a la llamada.. el chico de remera blanca interviene verbalmente en contra del borracho…finalmente Mili se levanta y le quita la guitarra. Pop en llamas vuelve a encenderse hasta que es hora de irse porque el dueño de casas que queda se va a la presentación de un libro de “Tino Quer” en “la fabrica” nos invita..me gustaría ir, ir con él, que es bastante lindo, aunque bastante insoportable. La llamada decide ir a comer pizzas; se suma el viejo, Sheila, la novia, el chico de remera blanca y su amigo. Llegamos cantando al bar donde una vez me asusto un viejo con una Katana, nos sentamos y pedimos dos pizzas, no sé cuantas cervezas. Yo flotaba, los demás creo que también. Nati me dijo que él era el chico que quería que conozca, el de remera blanca, Tín. Lo mire y le dije si le parecía que acomodemos nuestras sillas mas juntas para hacer lugar mientras él me miraba sonriente, como intentando develar el misterio; le dije que ya nos enteraríamos…
Quizá a esta hora ya estábamos jugando al cadáver exquisito; Vos quizá haciéndote un bollito de risa aprovechando para hacer coincidir tus rodillas con mis muslos al momento que te reías -porque no podíamos dejar de decir caca- o quizá en la pieza de Xime tirados en el suelo, o escribiéndome en la pierna unas frases que luego transforme en canción…quizá a esta hora estaba sonando la alarma de mi celular avisando que tenía que volver a casa; o yo apagándola, pos poniéndola, para poder ver el primer amanecer que compartimos fumando inca yuyo. Creo que a esta hora, todavía, no había cambiado mi percepción del mundo, ni siquiera sentía las cosquillas de la premonición. Fue mas tarde, con el cielo poniéndose celeste, que nos miramos por un instante a los ojos y todo (todo esto) comenzó


Agua aire cielo tierra respiración hondo profundo cántaro belleza alma calor piel beso cosquillas viaje rió paraíso pantano edén ruta río amor cama ducha perfume canción despertar amaneceres misterio pensamientos llanto irrealidad espíritu tangible inseparable té cariño entrega risa lenguaje magia conexión explosión tiempo movilidad paralelismo atemporal indivisible incomprensible sorpresa regocijo extrañamiento alegría regalos miradas estrellas abrazos misterio misterio misterio…VERTIENTE!

No hay comentarios:

Publicar un comentario