lunes, 12 de octubre de 2015


Mareada y sucia de besos vuelvo al mundo,
como naciendo de nuevo.
una renuencia ciega me acerca a aquello que acostumbro;
a la rígida arbitrariedad de mi mente.
que tonta mi calma.
me regalo por instantes y me quito  por semanas.
que dulces tus palabras, que dulces tus caricias…
mas no quiero tu dulzura,
ni llenarte de calma.
quiero tu diablo más profundo
para una nueva batalla,
para destruirme la mente
a ver si eso me salva.

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Cuervo, me dan miedo tus ojos.
No sé en qué piensa un pájaro negro.
No sé cómo canta.
En ellos puedo ver la ajena agonía de un mundo (remoto)
Y eso me espanta.
y no pienso correr..
Voy a retornar a tus alas,
a devolverte el desasosiego
con estas palabras.

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