Infancia tiempo pasado
infancia momentos borrados
infancia inocente amor
infancia en un cuaderno pegada.
Infancia tiempo pasado
infancia momentos borrados
infancia inocente amor
infancia en un cuaderno pegada.
Un colibrí negro aletea por toda la casa.
Una noticia llega,
Ciquito está en las estrellas
y lo recordamos con amor.
Su cuerpo se hará tierra
y su alma un picaflor.
Entrelazar partículas mientras jugas
en lo infinito de la oportunidad.
Estremecer la madeja volviendo a tejer
constelaciones de brillos apareciendo
al atardecer.
Viendo bien lento la enredadera crecer
y mecerse el niño en la cuna.
el sueño, la realidad.
Me caigo y me río de mi misma.
El riesgo, el dolor, las lágrimas, el vino, las charlas, la imaginación,
el olvido.
Las almas, miradas en ojos infinitos,
ojos que no pueden disimular la palabra: amor.
¿Quién soy?
no me reconozco
¿Quién sos?
doble devorador
Sentir todo el cuerpo transformarse
a veces en máquina,
a veces en picaflor.
Me baño en burbujas para salir sola a caminar bajo la lluvia,
alrededor te ofrecen todo lo material,
y te seguís sintiendo un extraño, solo, en la ciudad.
Mirando tu cara en los reflejos de las vidrieras, ¿qué haces acá?
(pájaros, pájaros, pájaros)
(pensamientos en el baño)
Pienso en la niña que fui y que ya no seré,
pienso en ese amor, que no pudo ser,
el amor es la única verdad de la vida,
el amor es una obra de arte.
Hermosa lluvia, estar conmigo misma, nada más.
Tanto tiempo y todo para vos,
bello delfín de amor.
Nati Lamat
El aroma a jazmín
y los mates amargos empujaban el instante,
con su sabor a efimeridad.
Ella había encontrado su paz.
Miraba el atardecer con auriculares y música naif.
Ella no necesitaba de nada, ni de nadie.
Se había amigado consigo
y disfrutaba
del sabor poético de su soledad.
Sueño y despierto
duermo y respiro
observo una estrella,
titilando conmigo.
Música ancestral en cantos floridos,
me río y me río
de todo lo divino.
Danzo en mis aguas más abismales,
me dejo sentir
inmersa en el cenote
profundamente turquesa.
Cantando junto a la canela
los sueños toman forma de ciclos
de centro sagrado terrenal,
cósmica conexión
en armonía con el todo.
Lecciones intensas,
de espera, de calma,
de disfrute, en el camino.
Inmensas olas entre rocas,
ancestrales formas se dibujan junto a la arena.
Encuentros predestinados,
las cuerdas de una guitarra floreciendo
junto al atardecer.
Observo una luna llena estrellada,
una nueva humanidad
buscando renacer,
entre el consumo y la contaminación.
Paciencia.
Pequeñas tortugas
en nuestras manos,
nos hablan de un nuevo nacer al mar,
libres y eternas.
Grandes tortugas
en el medio de una noche profunda,
cósmica,
aparecen lentas y serenas.
Se alejan de la apurada humanidad,
se acercan a quienes las miran con respeto.
Ancianas sabias.
La inmensidad de todo,
el amanecer,
el fuego ardiendo en mis ojos,
la vigilia,
el rosado de la espuma.
Y el dedo de Dios,
dándonos los buenos días.
(unanatiilamat)