jueves, 1 de octubre de 2020
Efímera carne
sábado, 22 de agosto de 2020
Maruata
Lecciones intensas,
de espera, de calma,
de disfrute, en el camino.
Inmensas olas entre rocas,
ancestrales formas se dibujan junto a la arena.
Encuentros predestinados,
las cuerdas de una guitarra floreciendo
junto al atardecer.
Observo una luna llena estrellada,
una nueva humanidad
buscando renacer,
entre el consumo y la contaminación.
Paciencia.
Pequeñas tortugas
en nuestras manos,
nos hablan de un nuevo nacer al mar,
libres y eternas.
Grandes tortugas
en el medio de una noche profunda,
cósmica,
aparecen lentas y serenas.
Se alejan de la apurada humanidad,
se acercan a quienes las miran con respeto.
Ancianas sabias.
La inmensidad de todo,
el amanecer,
el fuego ardiendo en mis ojos,
la vigilia,
el rosado de la espuma.
Y el dedo de Dios,
dándonos los buenos días.
(unanatiilamat)
lunes, 13 de abril de 2020
Percepción
es el árbol.
El alimento del colibrí
es néctar de flores.
Tu amor
es un cielo estrellado
en el tiempo.
viernes, 28 de febrero de 2020
Óptica
se cruzan con sensaciones de recuerdos.
Atardeceres arrebolados
danzan con la música infinita de bandadas de pájaros.
El tiempo, siento, se detiene por un rato
y puedo ver la vida sonreír en el vacío de lo incierto.
Así como en una caja de sorpresas,
me reconozco caminando en mi cuerpo,
mi propio hogar.
Brotan colores de arco iris,
por mis ojos iridiscentes.
Nubes
Cierro los párpados,
delineantes de una visión,
y, repentinamente,
grises formas de nebulosa difuminada
oscurecen mi ser.
Palabras, sensaciones,
imágenes plasmadas como una estaca
obnubilando la luz reciente de mi ser.
Velos tejiendo sombras,
como arañas venenosas
retorciendo la desidia incontrolable
de un alma perdida.
Distintos nombres
distintos cuerpos
la misma impronta de miedo y desamor,
revoloteando como gaviotas tristes en derredor.
Y, de repente,
empiezo a jugar alegremente con ellas;
creo figuras de colores sosteniéndolas con las manos,
esparciéndolas.
Hasta reímos juntas, y el tedio se abandona en el abismo de lo inmenso,
y un rayo de sol reaparece entre el celeste de un entrecejo claro.
Abro los ojos y abro el corazón,
me dejo invadir por las flores de canto y esperanza,
y ahora, sin ese amargo sabor de estremecimiento,
vuelvo a cerrar los dulces párpados de miel
viéndolo todo tan bello.
lunes, 2 de diciembre de 2019
D. F
se esconde un ancestral mar
de historias intactas con el aire rebelde
de un movimiento de sal.
Panorámica visión,
sin temor al amor, divina agonía
en pinturas de sangre y rebelión.
Chapultepec y su castillo,
estelar bosque de pinos.
Y en una calle,
pequeña:
libros viejos, miel de Zoé,
L.P, mensajes antiguos, recuerdos,
cultura maya, rock,
el amor de tu vida
en otra vida;
y todo pasa por algo,
sino no pasa.
jueves, 28 de noviembre de 2019
Viento lunar
Belleza de ser, una sensación, este calor, día tras día,
inmersa en el dolor transformado y pospuesto por el esplendor.
Claras aguas del mañana, un aleteo que asciende...regalado.
Y el amor, en todo, se derrama en las sombras de tu cara.
Ay vidalita! Cuánto querer. Ay zambita! Cuántas mañanas, extrañándote.
Los caminos de paja escuchan caballos,
y arriba unicornios traspasan el cielo.
Soñando las niñas encuentran un sentir
que las despabile del porvenir.
Manzanas podridas, chocolate incandescente,
somos dulce de leche entre los tiempos.
Sola y su alma,
el alma despierta, infinita escalera.
Ay vidalita! Cuánto querer. Ay zambita! Cuántas mañanas, extrañándote.
(Si la moneda cae por el lado de la sol-edad, sácale el jugo)
miércoles, 20 de noviembre de 2019
Reflexus
y de mis ojos brotaron lágrimas de asteroides,
y mi pelo se tiño con luces de esferas
y mi aura se vistió con un infinito manto de brillo estelar.
Y la soledad se convirtió en una inmensa galaxia,
abrazando mi caminar,
y volé entre planetas,
y entre fugaces prismas de auroras boreales
pude levitar.
Juegos de niña
en un lugar de mi corazón.
Allí no existe el suceder,
todo está siempre latiendo, como el canto de los pájaros,
en Valladolid.
Un colibrí asomado junto al arco iris y la lluvia.
Es más fácil morir así, a cada instante que se olvida,
o se pierde, entre las nubes.
Ver en ojos profundos la inocencia de alguien que busca un mundo más habitable.
Escuchar la calma en una voz sabia de alma pura,
acercándose sin pensar.
Abrazar los pasos que dejo al andar.
Pequeña niña de ojos de mar y universo,
lejos te fuiste a buscar,
para volver a ti,
a ese solo estar contemplando la nada,
de los árboles y el cielo.
De lejos volviste viajando en la luz,
encontrando más preguntas que respuestas.
Te dejaste caer al volar y tus alas las veo
estampadas en la ventana,
blancas y con ese brillo especial.
Niña inquieta,
intentando comprender lo incomprensible del tiempo,
que cambia rosas por rejas,
a veces.
Sentada sola en una hamaca,
las flores ríen a tu lado..
te dejas ser como el aire,
brisa de mar por la tarde.