lunes, 12 de octubre de 2015


Mareada y sucia de besos vuelvo al mundo,
como naciendo de nuevo.
una renuencia ciega me acerca a aquello que acostumbro;
a la rígida arbitrariedad de mi mente.
que tonta mi calma.
me regalo por instantes y me quito  por semanas.
que dulces tus palabras, que dulces tus caricias…
mas no quiero tu dulzura,
ni llenarte de calma.
quiero tu diablo más profundo
para una nueva batalla,
para destruirme la mente
a ver si eso me salva.

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Cuervo, me dan miedo tus ojos.
No sé en qué piensa un pájaro negro.
No sé cómo canta.
En ellos puedo ver la ajena agonía de un mundo (remoto)
Y eso me espanta.
y no pienso correr..
Voy a retornar a tus alas,
a devolverte el desasosiego
con estas palabras.

- Mirá las nubes, parecen barcos blancos deslizandosé suavemente. y el cielo, el océano. las estrellas peces brillantes, por un instante quietos...
- y la luna una roca. o esas cosas de hielo contra la que se chocan los barcos...
¿cómo se llaman?
- hicebearg´s!
- eso. y cómo se llama el barco que chocó contra uno gigante?
- Titanic.
el estaba subido sobre una carretilla. yo la sostenía. nos habíamos quedado pasmados mirando hacia arriba, hablando y en silencio. pasaron unas personas caminando, y eso nos hiso volver a la tierra. arrancamos y empezamos a jugar "al barco" la marea, los vaivenes, el movimiento y la tempestad,. pronto se largo una lluvia fria y de gotas gordas, que nos hiso reír gritar aullar de verano.

(greymale)

viernes, 2 de octubre de 2015

Paz ciencia de la tarde

Aparecen los últimos rayos de sol en el balcón,
una bandada de pájaros despiden el atardecer.
Como un gran ojo baila
entre ramas, entre nubes,
con forma de dragón.
Otro día más que se pierde,
se va en mágico color.
Me hace pensar en el pasado,
me hace la nostalgia
de algo que ya fue,
a la vez que la alegría de ser ahora,
con dos gatas entre mis pies.
El apacho y sus flores rosas,
no somos nada, todo es tan pasajero,
entre el coro de aves contentas
que ya vuelan a buscar otro acontecer,
para adornar el espacio
y los cielos embellecer.

(unaNatI)

jueves, 10 de septiembre de 2015

Mensajes del viento


Hoy escuche decir que la belleza merece homenaje,
por más fea que pueda ser.
(ella dice que la vida es una mierda, que el amor de la vida quedó atrás)
Como hojas en días de otoño grises,
nuestras almas vagan perdidas
en el horizonte de la nada,
ausencia y oscuridad
del dolor en el que a veces nos hundimos,
y de ahí salimos, por suerte,
con el corazón engrandecido.
(ella dice que hay que ponerse el chip de Robot hasta noviembre,
no llorar ni sentamentalismos, nada de eso)
Hoy escuché al viento susurrarle a los árboles,
que lo único que nos iguala es que formamos parte
todos y todas de esta misma tierra, nadie puede escapar.
Inmersa en la soledad, no quiero que nadie sepa mi nombre
anónima y lejana, me evado en una habitación.
Veo a los enamorados, a los amantes desenfrenados,
y acá: mucha teoría y poca práctica.
(derramo el café, tiro el caramelo, mis manos de manteca todo lo resbalan)
Hoy escuché que los árabes vienen de Siria
a buscar refugio, o aunque sea un kilo de pan,
la historia se repite y el pasado de las lineas de mis manos,
circula entre la gente.
No es que no me importe, ni que me eleve como un ángel, un águila,
no es que crea que vivo en otro mundo, uno en el que las conciencias
colectivas no habitan en pantallas narcisistas.
Es sólo que a veces me pierdo y no entiendo,
necesito amor y no lo encuentro, sólo mirar, no tocar
eso está prohibido, es amoral.
Qué le voy a hacer?
(ella dice que lo engaño, ahora se arrepiente, la vida es una mierda,
sólo queda leer a Baudelaire)
Hoy escuché la frecuencia sanadora que abre la glandula pineal,
no es que no lo crea: es sólo que hay días en los que prefiero gritar,
aunque nadie me pueda oír ni mirar.
(ella se va a encontrar con el verdadero bebé, mientras come manzana, en un café)
Hoy escuché decir que el tiempo nos está jugando una mala pasada,
pero en el error está el acierto, y en el fracaso el éxito,
estamos despiertos o eso creemos,
(ella se va a ir, pero aún sigue acá).

(unanadiE)

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Tiempo muerto

Esos pequeños seres
que se ignoran
están cambiando el mundo,
un mundo que se puede cambiar?
qué acciones son
las que tienen la valentía y la posibilidad
de transformar este planeta,
parte ínfima de un universo
repleto de inmensidad
que apenas alcanza
a minimamente
divisarce en el atardecer del cielo,
un beso de amor,
un nacimiento,
a cada instánte.

(unaeléctrica)

jueves, 3 de septiembre de 2015

Enciclopedismo ingenuo

leer
leer tanto como se pueda, como se deba
leer, saber y saber y saber
abrir la médula cerebral espinal,
y en los reconditos espacios
de bibliotecas universales
indagar enfermedades mentales
literaturas y sarampiones
escuchar de Sófocles mientres comes banana, al pasar
Borges y la justicia de los que están cambiando el mundo
leer, leer y leer
para al fin poder decir:
sólo sé que nada sé y nadie soy.

(nadie)

Los efectos y las causas ( lo cósmico- universal)

el azarozo ir de tus pasos
llego al azarozo venir de los míos,
en un vaivén de sinceridad
hablamos de la vida,
sin conocernos ni conocer
el msiterio del azar
azar te pregunto:
existe la casualidad?
toda la virtualidad
flotando en el fondo de la mar,
es sólo causalidad?
que estemos coincidiendo
en lo mágico de las palabras
y su creación de realidad
entonces, con una sonrisa
que respira aire de serranía,
me duermo entregada al
íntimo ritmo del mundo
y sus sueños de azar.

(unanaAtI)

miércoles, 2 de septiembre de 2015

inter- net

Conozco este lugar… ya he estado aquí.
solía encontrarte.
Podía verte, de alguna forma extraña, destellar entre tanto espacio en blanco.
Recuerdo el brillo en los ojos, el lagrimeo constante que me protegía de la luz.
Aun  retengo en mi la vaga sensación que tenía al hablarte, cuando gritando  palabras sordas al espacio en blanco obtenía una especie de tranquilidad suponiendo que alguna parte de vos, al ingresar aquí, podría “oír” pedacitos de mis palabras.
Me encuentro en el umbral y todavía no he dado un solo paso.
Respiro, reconozco, miro. Pienso detenidamente y con cuidado
Como he de moverme. Los pasos precisan soltura
pero la atención requiere atención.
No debe uno moverse aquí como dormido,
porque es un espacio vacío que ha de llenarse con el caminar.
Miro hacia adelante y no hay nada. Detrás, igual. Ni  a los costados.
Extraña dimensión. Muevo un poco el cuerpo sin moverme de lugar.
Se me ocurre bailar, pero sigo aun en el mismo punto.
Antes que nada quisiera poner un oído en el suelo, que es igual al cielo
y escuchar un poquito la vibración de esta amplia extensión,
que en este momento, es igual a la mía.
Escucháme - Me digo- Y escucho, en silencio, al silencio.
Reflexiono su mensaje y me dispongo a dar un paso.
Miro,  en vano, el punto en el que se apoyan mis pies, pensando en el regreso.
Y ya cuando la desesperación está subiendo, a través de mi cuerpo,
hasta el pensamiento que le dio origen,
me calmo, admitiendo que no existe posibilidad de reconocer un punto en el vacio.    x
Entonces me doy cuenta que he inventado una puerta para entrar en todo esto, y que ahora, o cuando quiera, debo crear otra para salir.
Las palabras como puertas, solas te atraen, solas te expulsan.
Te sumergen, te embeben, te tiñen, te pintan,
te dan temperatura,
acomodan tu postura, moldean tu cuerpo.
Y dan lugar a las sonrisas y a todos los gestos.
Y te mueven, te conmueven,  te arrastran  ...
dicen por vos, y te dejan decir por ellas.
(en estas circunstancias) Bien podría dejarme arrastrar
por las energías que corren,
como vientos,
por los circulados canales del sentido común.
Pero no, no me apatece.
aquello me lleva a escenarios donde lo que siento pelea con lo que percibo a través de los sentidos.
Además, me doy cuenta que adoro
encontrar espacios en blanco.
Aparecer y desaparecer
De la nada

30/03/10


la calle 27 esta cortada
el  colectivo acaba de frenar
una vieja se dio con uno de esos asientos plásticos al costado de la columna y
después con otro. Nadie dijo nada. Ella se levanto y recién ahí le preguntaron,
dos veces seguidas, si se encuentra bien. Si -dice- y mira al chofer de nuevo.
-Si- y vuelve a mirar con un poco mas de odio al chofer.
El colectivo pasa al ras del cordon
Porque, además, media calzada (la mitad de la calle) está rota, con vallas, en “reparacion”
La gente tiene que dar una paso atrás para no ser arrastrada por la bestia que pasa rápido, inclemente.
De pronto se detiene. Nunca estuve flotando tan cerca de la cabeza de alguien. Observo al viejo de afuera; su calvicie, su diálogo, su mugre. De repente el me siente, se detiene, y me clava la mirada. Yo me deslizo hasta su prójimo y no vuelvo a mirarlo nunca mas.
Sube mas gente y también un terrible hedor a mierda de caballo. Se me tuerce el gesto. Intento distraerme y me encuentro con un adolescente sonriendo; sus dientes son amarillos y pienso que todo el olor feo del mundo proviene de ahí.
Mi ventanilla esta abierta de par en par, es ámplia y me siento bien con ella.
En la plaza, uno de los tantos San Martín, sigue tieso en su caballo señalando algo y nadie le presta atención.
Un niño, en un coche, va con una pistola láser alumbrando lo que se le cruza. Un gordo lleno de botellas se le para al lado y espara para cruzar la calle, el láser toca sus plásticos.
Mas atrás una vieja es arrastrada, en una silla de ruedas, por ejemplares de su misma especie que aún pueden caminar. No sé que estará pensando, no se como se sentirá adentro de ese cuerpo. Parece su voluntad endurecida, como cuando al despertarnos del sueño no podemos movernos, y nos sentimos presos, agotados. Su pie caído bajo la apyadera , su rostro fijo mirando hacia abajo. Y la otra vieja que la va toqueteando, despreocupadamente,  mientras habla con su compinche que esta de pie, indecente.
El colectivo arranca. Un maleducado empuja su ventanilla, cerrando la mía; me quita plenitud y no le digo nada, ni siquiera, que acabamos de dejar atrás a un hombre henchido, con una biblia zaparrastrosa en la mano, hablando en contra de las drogas con tal pasión, que se me ocurre que está loco.
El enfermero que está al lado mio mira la agenda en que escribo, luego se me hecha encima y saluda a dos jóvenes que están abajo del colectivo alejándose en su quietud. El enfermero se va. Viene una rubia, tiene una curricula en la mano, tal vez quiera saber quien soy, me mira. la veo verme sin mirar. escribo. vos lees.

lunes, 31 de agosto de 2015

El ingeniero que se transformó en mariposa

Lentamente él posó su ojo color diamante sobre la cerradura de la puerta,
por ese minúsculo espacio vislumbró a su mujer besandose con su hermano,
la puerta, esa franja que los separaba, estaba cerrada con una llave que nunca encontraría,
la imagen inesperada y desasonada : terror: terror de si mismo y de los seres que
día a día lo rodeaban.
Humillado, desalmado y entristecido, salió a la calle,
en dónde miles de mariposas le guiñaban el ojo,
y le proponían disfrutar del olor de las flores.
Decidido a escaparse para no volver nunca jamás,
el ingeniero, quién toda su vida había sido como una cuenta matemática,
quizó provar el sabor de no tener razones, ni tiempos, ni anhelos,
él, afligido y jocoso, tomó la desición de saber qué significaba,
en un mundo gobernado por necios,
la libertad de ser.
Entonces, miró las flores, su esposa y su hermano ya no importaban,
entonces , acarició el sol,
y sus brazos alargados tomaron el impulso de volar,
empezar todo de nuevo una vez más,
sin arrepentimientos,
sin miedos ni imposiciones familiares,
abrió sus alas y comenzo a volar,
y bajo un cielo de esmeraldas metafóricas,
contempló hormiguitas con trajes que se daban la mano,
y se encerraban en jaulas frente a pantallasos de zinc.
Adónde iría? eso ya no era problema para un ser libre:
un ser que todo lo dejá por el solo hecho de querer probar
el gusto dulce de la soledad y la alegría franca de saber viajar eternamente.

(unperroresonante)