lunes, 9 de noviembre de 2020

Demasiado tarde

 Luna menguante
entra por la ventana
luz plateada
envuelve mi alma. 
Despierto y recuerdo
recuerdo y despierto. 
 Lluvia, purifícame,
truenos en la tormenta,
algo así es el amor.
De nuevo sale el sol
y vuelve a comenzar
el aleteo infinito
del picaflor,
inmortal eterno Dios
que en el cielo blanco
se ríe de vos.
Apaga la televisión,
cruel realidad
está en tu interior 
son sólo momentos
de una canción
de ritmo claro y lento
¿qué mejor?
Calaveras y diablitos
invaden mi corazón. 
Alguien me dice
¡fuerza!
y salto con emoción
me siento nuevamente
como una bella flor
que sin pedir nada a cambio
te regala su rico olor pasión color.
No somos nada,
esperar que el tiempo pase
y que ese jugador de ajedrez
mueva a su antojo
las piezas humanas
que nunca descifrarán
el misterio. 

martes, 20 de octubre de 2020

Memorias

 El aroma a jazmín
y los mates amargos empujaban el instante,
con su sabor a efimeridad. 
Ella había encontrado su paz.
Miraba el atardecer con auriculares y música naif. 
Ella no necesitaba de nada, ni de nadie.
Se había amigado consigo
y disfrutaba
del sabor poético de su soledad. 

Noche

 Sueño y despierto
duermo y respiro
observo una estrella,
titilando conmigo. 


Música ancestral en cantos floridos,
me río y me río
de todo lo divino.
Danzo en mis aguas más abismales,
me dejo sentir 
inmersa en el cenote
profundamente turquesa.


Cantando junto a la canela
los sueños toman forma de ciclos
de centro sagrado terrenal,
cósmica conexión
en armonía con el todo. 


jueves, 1 de octubre de 2020

Efímera carne

 Despedirse
decir adiós
al constante moverse de la vida.

Lo ínfimo de los instantes guardados
en cajas de recuerdos,
a veces olvidados
a veces presentes.

El motor de mis pasos
se detiene en el océano
brotando desde ojos eternos,
como lluvia abundante
en una noche de abrazos.

Y de nuevo, la distancia...

La mar sangrando de sargazo entre plásticos.
Intentar crecer entre atemporales templos sagrados,
escuchando el mensaje del tambor,
de las olas rotas
del agua caliente.

Miro hacia adentro y dejo sentir
el peso humano en mi efímera carne.
Y me pregunto,
qué estarás haciendo ahora?



sábado, 22 de agosto de 2020

Maruata

Lecciones intensas,

de espera, de calma,
de disfrute, en el camino. 

Inmensas olas entre rocas,
ancestrales formas se dibujan junto a la arena.
Encuentros predestinados,
las cuerdas de una guitarra floreciendo
junto al atardecer.

Observo una luna llena estrellada,
una nueva humanidad
buscando renacer,
entre el consumo y la contaminación. 

Paciencia.

Pequeñas tortugas
en nuestras manos,
nos hablan de un nuevo nacer al mar,
libres y eternas.
Grandes tortugas
en el medio de una noche profunda,
cósmica,
aparecen lentas y serenas.
Se alejan de la apurada humanidad,
se acercan a quienes las miran con respeto.
Ancianas sabias.

La inmensidad de todo,
el amanecer,
el fuego ardiendo en mis ojos,
la vigilia,
el rosado de la espuma. 
Y el dedo de Dios,
dándonos los buenos días. 

(unanatiilamat)

lunes, 13 de abril de 2020

Percepción

La casa del pájaro
es el árbol.

El alimento del colibrí
es néctar de flores.

Tu amor
es un cielo estrellado
en el tiempo.

viernes, 28 de febrero de 2020

Óptica

Suspiros de novedad
se cruzan con sensaciones de recuerdos.
Atardeceres arrebolados
danzan con la música infinita de bandadas de pájaros.
El tiempo, siento, se detiene por un rato
y puedo ver la vida sonreír en el vacío de lo incierto.
Así como en una caja de sorpresas,
me reconozco caminando en mi cuerpo,
mi propio hogar.
Brotan colores de arco iris,
por mis ojos iridiscentes.

Nubes

Días de algodones de azúcar mentales.
Cierro los párpados,
delineantes de una visión,
y, repentinamente,
grises formas de nebulosa difuminada
oscurecen mi ser.

Palabras, sensaciones,
imágenes plasmadas como una estaca
obnubilando la luz reciente de mi ser.

Velos tejiendo sombras,
como arañas venenosas
retorciendo la desidia incontrolable
de un alma perdida.

Distintos nombres
distintos cuerpos
la misma impronta de miedo y desamor,
revoloteando como gaviotas tristes en derredor.

Y, de repente,
empiezo a jugar alegremente con ellas;
creo figuras de colores sosteniéndolas con las manos,
esparciéndolas.

Hasta  reímos juntas, y el tedio se abandona en el abismo de lo inmenso,
y un rayo de sol reaparece entre el celeste de un entrecejo claro.
Abro los ojos y abro el corazón,
me dejo invadir por las flores de canto y esperanza,
y ahora, sin ese amargo sabor de estremecimiento,
vuelvo a cerrar los dulces párpados de miel
viéndolo todo tan bello.

lunes, 2 de diciembre de 2019

D. F

Entre grises montañas
se esconde un ancestral mar
de historias intactas con el aire rebelde
de un movimiento de sal.

Panorámica visión,
sin temor al amor, divina agonía
en pinturas de sangre y rebelión.

Chapultepec y su castillo,
estelar bosque de pinos.
Y en una calle,
pequeña:
libros viejos, miel de Zoé,
L.P, mensajes antiguos, recuerdos,
cultura maya, rock,
el amor de tu vida
en otra vida;
y todo pasa por algo,
sino no pasa.


jueves, 28 de noviembre de 2019

Viento lunar

Como las hojas del viento, las palabras se hacen aire.
Belleza de ser, una sensación, este calor, día tras día,
inmersa en el dolor transformado y pospuesto por el esplendor.
Claras aguas del mañana, un aleteo que asciende...regalado.
Y el amor, en todo, se derrama en las sombras de tu cara.
Ay vidalita! Cuánto querer. Ay zambita! Cuántas mañanas, extrañándote.
Los caminos de paja escuchan caballos,
y arriba unicornios traspasan el cielo.
Soñando las niñas encuentran un sentir
que las despabile del porvenir.
Manzanas podridas, chocolate incandescente,
somos dulce de leche entre los tiempos.
Sola y su alma,
el alma despierta, infinita escalera.
Ay vidalita! Cuánto querer. Ay zambita! Cuántas mañanas, extrañándote.
(Si la moneda cae por el lado de la sol-edad, sácale el jugo)